Haciendo amigos

¿Haciendo amigos?

No tengo la impresión de que el debate, la discrepancia, el espíritu crítico o el pensamiento libre sean valores socialmente reconocidos. Ni siquiera tolerados. Pero es lo único que tenemos para enfrentarnos al pensamiento único, a la versión oficial, a la presión social inducida por el poder, a los medios de comunicación sometidos, a la intelectualidad de pesebre, a los baboseantes afectos al régimen, al caciquismo de tractor o de mercedes ...

Este blog es un órgano de expresión personal que va más allá del subjetivismo y que tan sólo pretende aflorar una opinión, una sensación, un comentario ante retazos de la realidad que cada día pasan ante mis ojos.

¿Hacer amigos? Seguro que no es un blog que no rehúye polémica alguna el medio más adecuado para ello.

lunes, 3 de julio de 2017

Una historia (inquietante) de policías

Me lo cepillé antes de las 24 horas. Me atrapó su texto, me engrilletó (los polis "de verdad" dicen grillos, no esposas; engrilletan, no esposan) su lectura motivada además a hacerlo entre líneas por la "discreta" apertura de expediente al autor por causas que se me escapan, pero que barrunto oscuras...
En suma, que me lo tragué enterito. Literatura plagada de reminiscencias y alusiones a la parte más oscura del trabajo policial. ¡¡¡ Novela negra, hostia !!!

 Miserias de funcionarios nostálgicos alejados del terruño; miserias inherentes a la condición humana que, en manos armadas, precipitan consecuencias  fatales; miserias , en definitiva, de seres absolutamente vulgares en su condición que son puestos en el disparadero por su carácter de autoridad, de capacitados para fabricar pruebas incriminatorias, de devenidos en jueces DREDD sin siquiera épica (la ética ya la consideramos perdida desde el inicio...). Novela negra, con el aliciente añadido (o la condena prejuzgada) de situarse en lugares comunes del paisaje oscense. Y, quizás, también del paisanaje.

Y es lógico: es literatura. Poca literatura puede hacerse con la rutina de un guardia civil junto a su moto, torrándose al sol en una operación salida, o la de un poli de puertas en una comisaría, rumiando tardes de aburrimiento, o la de uno de la científica buscando huellas por enésima vez en la sede sindical reasaltada para robar la escasa recaudación de una máquina de café.


En otro país, en el que no existiera ese temor reverencial al Estado y el miedo ancestral a las autoridades uniformadas que,desde militares profesionales a milicias de todo tipo, guardia civil, carabineros, policías nacionales o armados o como quieran denominarse han tenido siempre una querencia a solventar las cosas al violento peculiar modo y a fundir en un solo ente policía y juez(al Bellocquiano estilo), esta novela estaría en proceso de conversión al lenguaje cinematográfico y, con los hermanos Bardem, por ejemplo, en memorable secuencia,metiendo en la comisaría de Huesca, el cuerpo de un confite acribillado en ejecución sumaria, mientras compañeros suyos también en el ajo   (¡Ay, esa absurda solidaridad corporativa de cojones, tan digna de mejores causas!) toman prestado el scanner para localizar proyectiles en el cuerpo del gitano Dull.
Y Tarantino encantado de filmarla, por supuesto.

 Pero este es un país de mediocres, de perros de hortelano de escasa memoria que pretenden seguir endiosando mitos: la perfecta e inmaculada imagen de los detentadores del monopilio del legítimo uso de la violencia (¿?,La frase no es mía, claro), la inevitabilidad de una corrupción genética, el papel real en las ententes cordiales que han degenerado este país ...
Este es un país de hipersensibilidades sospechosas, de Iglesia plagada de casos de abusos de menores mirando a otro lado, de obispos encanallados con la acumulación de riquezas acudiendo a notarios cómplices con desinformación ciudadana y nocturnidad, de delicados corazoncitos que sufren cuando leen el acrónimo ACAB y con el pretexto de leyes nada garantistas propias de monarquías bananeras reprimen, acusan y sancionan (en ocasiones protagonizando ridículos de libro) ...

Pues bien, este es también el país de El Crimen de Cuenca, de Lasa y Zabala, del ex-comisario Amedo dando lecciones de antiterrorismo y Mario Conde de honestidad, del GAL (los GALes, en realidad) y sus cloacas del Estado, de decenas de señores X, del ahogado en el Urumea sin haber perdido un sólo botón de su camisa, de los informes de AMNISTÍA INTERNACIONAL acerca de maltratos en comisarías, del caso Almería, de las identificaciones por sospechas basadas en prejuicios raciales , de extorsiones policiales a comerciantes de ocio , de medallas concedidas a vírgenes o de medallas policiales concedidas con pataleos sindicales ...

Y es también el país que no depuró las policías tras el final de la dictadura. Es el país de Santiago Corella,(El Nani) el delincuente desaparecido a manos de policías bajo  cuyas órdenes atracaba a joyeros compinchados. Botín para unos, estafa al seguro para otros y muerte para el peón.
Y este es el país que condenó a esos policías (aún sin el cuerpo de crímen) a casi treinta años de cárcel. Y este es el país que asistió, asombrado al plante de miles de compañeros de los asesinos en solidaridad con ellos,exigiendo destinos de despacho. Que una cosa es ser solidario con asesinos-compañeros  (Hoy por tí, mañana por mí) y otra jugarse la pensión. 
Este es el país que protegió, durante décadas, a fugados nazis.Y es el país, que, aún ahora, mantiene en una cómoda situación de ciudadanía a buscados por delitos de lesa humanidad.

Y también es el país  donde un poli cuelga fotos suyas de uniforme,cumple su trabajo y, además, crea literatura. Y, para más desvergüenza en el país del "Vuelva Vd.mañana", con evidente orgullo de hacer lo que hace. 
Y con éxito, para más ulceraciones diversas de los príncipes de la envidia.
Y,encima, normaliza la imagen de profesional de su trabajo y le dota de un decoro que, cotidianamente, muchas imágenes de actuaciones policiales contradicen. Otras no, que sirven para empotrar periodistas en patrullas y , al ritmo de Bad Boys o Paquito el chocolatero, mostrar a Policías en Acción en calculadas operaciones de Márketing. En ningún programa apologeta de esos se muestra  el rechazo a pelotazo limpio de inmigrantes ahogándose junto a las vallas. U otras cuya difusión es posible hoy en día gracias a canales impensables hace tan sólo tres décadas.

En suma este es el país donde se expedienta, o intenta al menos, y censura  (yo sigo pensando que por lo que puede leerse entre líneas) una carrera brillante. No le ocurrió nada de eso al ganador del premio Planeta ("La otra orilla de la droga", se llamaba el tedioso y paternalista tocho), también policía comisario y, sobre todo, ampliamente publicitado por la condición laboral de su autor.
Para finalizar, "Una historia de policías" en una novela entretenida y efectista. Con la dosis de truculencia justa. Con tramas cruzadas y episodios brutales no carentes de un cierto toque de humor (negro, por supuesto).
Un relato que no precisa de artificio alguno para ser vendido; un autor ampliamente conocido por su trayectoria que no precisa otros méritos añadidos para ser leído. Y un relato que es, simplemente eso: UNA HISTORIA DE POLICÍAS.
¡¡Animo, Esteban!!



sábado, 20 de agosto de 2016

¿Policía local o guardia pretoriana al servicio del alcalde?

Creo mi deber no abusar del tiempo de quienes tienen la deferencia de leerme y por ello me veo en la obligación de avisar, en este punto, que la policía local a la que se refiere este artículo es la de Lleida y que el alcalde es Ángel Ros.

Dicho lo cual, y aclarado que no es el intramundo oscense el escenario de nuestra historia, os cuento:
Sábado 20 de Agosto. 18 horas más o menos. Lleida, frente edificio municipal. Tres jóvenes están solicitando firmas exigiendo la absolución y (entiendo o) la retirada de la denuncia que Ángel Ros, alcalde ilerdense ha  interpuesto contra Pablo Hasel y Cíniko. 

Todo ello tiene su punto de inicio, según los datos que tengo, en esta canción cuyo enlace inserto a continuación.





RECOPILEMOS:
1.- Pablo Hasel y Cíniko interpretan un tema musical. Correcto. Eso se llama libertad de expresión.
2.- Ángel Ros interpreta que la canción es lesiva para su persona y presenta una denuncia. Correcto también en principio, sobre todo si los fondos necesarios para llevar adelante el trámite judicial son fondos personales. Más discutible, por no decir absolutamente fuera del menor referente ético si se desvían fondos públicos para ello.
3.- Un grupo de personas se solidariza con los denunciados e inician acciones solicitando la retirada de la denuncia y/o la absolución. Hecho no sólo correcto sino totalmente plausible por la participación política y social de personas, muy jóvenes además, que ello implica. Un compromiso muy superior a votar mecánicamente cada cuatro años; y menos cómodo, añado.

Hasta aquí todo relativamente normal, entiendo. Un conflicto con la libertad de expresión como eje troncal, y con la omnipresente Ley Mordaza como espada de Damocles, compensada con la actuación de gente solidaria.




Lo jodido, lo estúpido, lo rematadamente fuera de lugar se produce sobre las 20 horas cuando , al reencontrar a los activistas, me veo a la Guardia Urbana identificándolos. Entendámoslo bien: pidiendo la documentación a tres jóvenes cuyo delito es recoger firmas de forma tranquila, pacífica y sin meterse con nadie. La Guardia Urbana, al menos la que está de servicio esta tarde de Agosto, con el muy motivado que porta el número de placa con el doble ocho al frente,  conoce sobradamente la razón por la que están allí y lo que eso molesta a su jefe. Nada puede explicar, sino el intento de amedrentamiento, esas identificaciones.
Amedrentamiento que pretenden hacer extensivo a ciudadanos que realizan decenas de fotos con sus móviles, siendo uno de ellos identificado también. Y amedrentamiento que no obedece a una acción policial preventiva ante el riesgo de ABSOLUTAMENTE NADA, sin la menor alteración de ese concepto tan partidista del orden público, sin obstáculo alguno al tráfico peatonal, sin ocupación de suelo público, sin resistencia a una autoridad digna de mejor causa...

La cosa no termina allí. La GU fotografía unos carteles que portaban los jóvenes y, no contentos con ello, los requisan alegando que deben estudiarlos más detenidamente. Supongo que la GU de Lérida debe tener una sección de diseño gráfico o de crítica artística. ¡¡INCREÍBLE!!

Seguramente la GU de Lleida tiene funciones que hacer. Funciones alejadas de lo que, a todas luces, no es sino un acto represivo de esos que los estudiosos llaman de baja intensidad y cuyo fin es el imponer la autocensura y el temor a aquellos hombres y mujeres que, aún hoy en día, se esfuerzan en mantener una pizca de dignidad ante tanta mediocridad, resignacióny sometimiento.

martes, 24 de mayo de 2016

De ACAB y olfato policial.

Leo con asombro (aunque sin excesiva extrañeza, la verdad) el celo  profesional y la hipersensibilidad corporativa, características ambas de mejores causas, que han llevado a unos agentes de policía a sancionar a una mujer que llevaba un bolso en el que se leían las siglas A.C.A.B.

Brillantísima actuación policial y aún más elogioso el empecinamiento de los uniformados servidores del Estado que se negaron a la evidencia de lo adorables que son los gatitos y prefirieron tomarse el complemento femenino como una nada velada alusión a la virtud y moral (entendidas ambas al patriarcal modo, por supuesto) de sus señoras madres.

Recuerdan estas actitudes (en Monzón hay un mozo que sufrió, multa incluida, algo similar y por similar motivo) el tiempo de decadencia de la censura eclesial que veía demonios lúbricos y oscuras incitaciones donde , de haberlo, lo que había no era para tanto. Pero actitudes decadentes que, frivolizándolas, dejaron en el anecdotario colectivo múltiples ejemplos vivos del grado de enfermedad de las mentes volcadas en la represión y censura de los pensares y sentires ajenos.

Por otra parte, hoy en día no hay bastardos/as o hijos/as ilegítimos/as. Afortunadamente hoy la prole no debe estar previamente bendecida por ningún papel ni civil ni religioso para disfrutar de iguales derechos. Y quien pretenda utilizar ese término (o el de Hijo de Puta, aún más castizo) para insultar se retrata. Y no queda nada favorecido, añado.

Bueno, perdón, sí: quedan aún unos bastardos. Los reales que han pasado de comandar naves de combate o reprimir rebeliones en las Alpujarras a ser carne, de muy buena gana hay que decirlo, de cañón para revistas y formatos de TV de esos que se llaman del corazón. 
En este sentido, y habida cuenta de lo que la historia relata, podremos afirmar (no sin cierto temor a que algún cortesano baboso lea esto y la emprenda con este juntaletras) que las casas reales han sido auténticas fábricas de bastardía aunque las cabezas de las mismas hayan sido engendradas en úteros al profesional uso donde recibir el esperma real , convenientemente bendecido.

Dicho esto, y volviendo al eje del post, insisto en dos cuestiones:
1.- Dado que ninguna persona está obligada a declarar acerca de sus creencias o ideología, aún menos acerca del significado del acrónimo que porta donde le parece oportuno. Afortunadamente la ciudadana sancionada no llevaba el ACAB tatuado.
2.- Parece ser que en  la(s) academia(s) de policía(s), que en este Estado existen, algo de inglés se enseña;no lo suficiente, temo.  Lo que no creo que se haga es dar lecciones de interpretación de acrónimos o de juicio de intenciones. 

Los perspicaces funcionarios armados y uniformados que prestaron tan valioso servicio supieron vislumbrar, a través de los pliegues de la tela bolsar, el contubernio irrespetuoso. Tal es así su indudable olfato que sería procedente el facilitarles un destino más acorde con sus habilidades y que permitiese aprovechar al máximo sus facultades de deducción. ¿Quien no se ha preguntado, en más de un ocasión de insomne desasosiego, que oscuro significado se oculta tras RENFE, ADIDAS, CNP, CRMAHU, CEOS-CEPYMA, OSTA, ISBN, TALGO, SOS o INRI, por ejemplo? ¿Quien no se ha sentido extrañado ante el fascinante azar de un crucigrama irresoluble? ¿Se esconderá acaso alguna instrucción secreta de un antisistema versado en letras?

Pero quizás nada haya de esto y todo pueda condensarse en una reacción chulesca de un(os) prepotente(s) que, al estilo de los broncas discotequeros (¡¡Me has mirado mal, tú!!), buscan provocación la haya o no para exhibir matoniles modos. En este momento, una multa. Antaño, un par de hostias... (¿He dicho antaño?)

3.- Negar que entre el conglomerado de gentes de ocupan plaza en la policía (del uniforme que sea) hay personal delincuente, esto es, con condena firme por delitos de lo más variado (algunos de extrema gravedad) es estar ajeno a la realidad y a la historia. 
Lamentar que una ley de punto final, quizás oportuna en su momento (seguían estando del lado bueno del arma) pero cobarde en la actualidad, permita a gentuza seguir paseando su impunidad por las calles es una estafa y un agravio. 

Decir que TODOS LOS POLICÍAS SON BASTARDOS es una gilipollez. Casi tan grande como pretender eliminar el acrónimo ACAB. O pretender ilegalizar la asociación ACAB (http://www.acab.org/es)
Y eso es todo lo que tenía que decir de este asunto. Llega, por hoy, mi ACABóse.

Al pie: 
Por cierto, si ACAB pasa a ser motivo de persecución, la cifra 1312 también lo será. Incluso algún coche policial podría ser multado. Ojo...



viernes, 1 de abril de 2016

Nunca más bajo palio

AVISO: Este texto no es de obligada lectura. Este texto seguro que ofenderá determinadas sensibilidades (hiper o no; me abstendré de enunciarlo al modo Paloma Chamorro en "La Edad e de Oro", pero tentado estoy de hacerlo). Pero este texto no es, reitero, de obligada lectura. Y como el título es lo suficientemente explícito, tú sabrás si debes continuar adelante o navegar por páginas de otros contenidos.


Hace algún tiempo fue el conejo. 
Al menos en la historia cercana que recuerdo. 

Oscar Lamora y Teresa Sas, autor del cartel y concejala de festejos en ese 2007, virtualmente linchados. Descalificados ambos, autor y concejala, por cuestiones que van desde no seguir esteterotipos de la fiesta patronal (que esperemos muy en breve pase a denominarse local, sin más...) hasta muy subjetivas razones estéticas o, incluso, de consideración de tiempo invertido en la realización de la obra. 

Y es que en esta ciudad cada cual opina desde el púlpito, dogmatizando y creyéndose un experto en la materia que pase a ser motivo de polémica. El que la opinión se emita desde el conocimiento o, cuando menos, desde una información previa no parece ser demasiado relevante.



Mucho más reciente fue la polémica de los toros y las mairalesas. Un acuerdo largo y extenso entre los partidos que formaron el gobierno municipal (acuerdo que, temo, muy pocos tertulianos ávidos de autofoco y autoforo leyeron) sirvió para cargar de manera indiscrimada contra todo aquello que supusiera una tímida expresión diferente a los modos de entender la fiesta. De nuevo los mantras cansinos de las voces conocidas de siempre hablando de atentados a la tradición, de prohibiciones imaginadas... Todo con tal de sacar el debate del terreno de la argumentación al de las vísceras, el insulto y la provocación. De lanzar a niñas vestidas de blanco y verde contra el enemigo político, de ver aflorar la irracionalidad y el costumbrismo cainita una vez más en esta ciudad que parece haber olvidado con demasiada alegría y facilidad donde pueden conducir esos excesos verbales y gestuales.

De aquella polémica falaz en su base y en sus modos, tan sólo guardo el recuerdo de la firmeza, pundonor, prudencia y, desde mi punto de vista, excesivo afán pedagógico de los hombres y mujeres a los que se les hizo aparecer como "Cornelio-Zorrillas" en esas fechas de agosto. Y digo excesivo afán pedagógico porque , en ocasiones, hay que entender que nada se puede enseñar, mostrar o debatir a las gentes cuyo letanía de exabruptos e imprecaciones impide escuchar cualquier matiz que se aleje del pensamiento único.
También de aquella polémica propiciada por intereses bastardos guardo el recuerdo amargo de alguna espantada infame. Pero no es ése el tema de este post.

Y, de nuevo, en esta ciudad abonada a las "Bodas de Sangre" surge otra polémica interesada. Un reglamento de protocolo (26 páginas, preámbulo, 4 títulos, 7 capítulos, 40 artículos, disposiciones adicionales, derogatoria y final...) vuelve a encender no la polémica argumentativa, no el debate, no la confrontación intelectual ni la libertad expresiva. No; viene a resucitar el "conmigo o contra mí", el "con razón o sin ella", la defensa ciega de la sacrosanta tradición, los cabrones valores eternos de los quintos de Manganeses de la Polvorosa o el sólido y racial espíritu festivo exhibido anualmente en Tordesillas, cuando lo del alanceo del toro ...


Pero analicemos  la, según algunos titulares periodísticos, actitud liberticida del protocolo sometido a (¿sería oportuno decir en este contexto "auto de fé"?) cuestionamiento. Y, aunque resulte obvio, es imprescindible para comentar u opinar sobre algo saber de qué estamos hablando.
Así que ahí va:


REGLAMENTO DE PROTOCOLO Y CEREMONIAL y HONORES Y DISTINCIONES DEL AYUNTAMIENTO DE HUESCA.

Título 3. SOBRE LOS ACTOS OFICIALES MUNICIPALES, SU CLASIFICACIÓN Y PRESIDENCIA. Capítulo I. Actos oficiales.


Artículo 13. Actos de carácter confesional.
13.1. El Ayuntamiento, incluidos sus cargos de representación y sus empleados públicos, de conformidad con lo establecido en el artículo 16 de la Constitución respecto a la aconfesionalidad del Estado, no asistirá a ningún acto que tenga carácter religioso, declinando las invitaciones que se le pudieran hacer para su participación, y no organizará ni programará actos que, en el marco de su actividad institucional, representativa o laboral, tengan carácter confesional.

13.2. Las personas integrantes de la Corporación podrán asistir a esos actos de manera particular, sin que en ningún caso puedan emplear los símbolos que acrediten su condición de miembro de la Corporación ni hacer uso de los privilegios o prerrogativas que pudieran corresponderle por su condición, tales como la ubicación en espacios reservados o preferentes.

13.3. Las personas que tengan vinculación laboral con el Ayuntamiento podrán asistir a esos actos a título particular y en ningún caso en horario laboral, salvo que hayan pedido – y se les haya concedido – el permiso de asuntos propios correspondiente. En consecuencia, aquellas personas que en el desempeño de su actividad laboral municipal utilicen uniformes u otro tipo de símbolo que acrediten su condición, no podrán hacer uso de los mismos cuando asistan a los actos religiosos.

Pues no lo veo. No acierto a apreciar las supuestas prohibiciones que conformaron titulares en algunos medios de comunicación. 
Lo que veo es:
1.- Coherencia del ayuntamiento con el ordenamiento jurídico vigente.
2.- Expresión clara de la libertad personal de ediles y personal municipal para acudir a dichos actos.
3.- Que el personal laboral acuda si lo desea pero en su tiempo libre.

Lo dicho: No alcanzo a ver menoscabo  a libertades de conciencia. 
Atrás quedaron los tiempos de incensario oficial. Y, por mucho que lo intento, no veo argumentos que rebatir. Este debate no da más de sí, aunque la más casposa reacción pretenda (argumentando valores como la libertad de conciencia, valores que les son ajenos) volver a recluirnos en las sacristías.
Y es que no hay más. Mal que les pese a algunos/as.

El palio (ya lo sé: es una licencia literaria) de pasear solemnidades fotosensibles estará apartado para siempre de la realidad ciudadana. Tan sólo resta felicitar a los hombres y mujeres que habrán hecho posible, en un mes tan sólo (¡¡¡ Ay, esos defectos de forma...!!!) un avance claro para la modernidad de esta ciudad.




Agosto 2015.- Concejal y ediles del grupo socialista se despojan de bandas y vara de mando antes de acceder al templo religioso.
Es de prever que esta foto no podrá volver a ser tomada.




lunes, 21 de diciembre de 2015

Y déjate de bolitas de colores

En breve, iniciaremos el periodo anual de la exteriorización de la alegría al más previsible y cínico estilo Hollywood. Sonrisas y ojos brillantes que reflejan los neones de cualquier centro comercial, enormes paquetes  (en esto el tamaño sí que importa al parecer) llevados por mujeres (la estética al uso exige que sean mujeres y de un estilo muy definido) y buenos deseos por doquier, lanzados como ráfagas de ametralladoras y a los que se debe contestar con el mismo entusiasmo del emisor. Todo ello con el apartamiento previo de personas o paisajes que puedan hacer sombra a la estética roja y blanca de los trajes del Papá Noel sponsorizado por la bebida pro-diabetes o a los reflejos multicolores de las bolitas navideñas.

Por favor,  inmigrantes, mujeres de belleza no  standard, gordos, gentes con cara de pasarlo mal, enfermos, niños y niñas tristes  y demás personas de aspecto poco acorde con estas fiestas, ¡colóquense fuera de plano YA!


Nada nuevo en una celebración que preconiza paces y hermandades universales obviando una  realidad que transforma el benemérito deseo en cruel mofa. 

Quizás en breve reciba  (yo, o la organización sindical para la que trabajo)   el bienaventurado impreso de deseo de diálogo y concordia del dirigente empresarial al que no se le cae la cara de vergüenza cuando dice que lo único que busca es flexibilidad para las empresas y, garantizar , con ello, que sus trabajadores puedan desarrollar su proyecto vital. 
Como si no supiéramos hasta  la saciedad que el único fin de la empresa se llama beneficio empresarial o que eso de la “responsabilidad social de las empresa” no es sino un camelo (similar al de, en su momento, tintarlas de verde y colocar en la marca el prefijo ECO). Y todo ello aderezado con una historia reciente de ERE´s, de cicatería empresarial promovida y alentada en un contexto de miedo a la pérdida del puesto de trabajo, de abuso de posición de privilegio construida bajo el palio de una legislación laboral  esclavista…

Y, para más kafkiana escena, con el lamentable concurso de organizaciones sindicales que idolatran eso que llaman PYME, olvidando que los eufemismos que utilizan (los trabajadores de mi empresa  no son trabajadores, son colaboradores  y, en realidad, parte de la familia) son para unir a la explotación más descarada el paternalista chantaje emocional; en ocasiones, ¡que vergüenza!, con éxito.

Y con la complicidad, aún más lamentable, del personal que sufre esos abusos y no es capaz de dar un paso al frente y denunciarlos. La barra de una bar devenida en sofá de psicoanalista parece ser suficiente respuesta, cuando no es más que la interiorización del fracaso. Entretanto el “emprendedor” sigue pagando como becarios a ingenieros que dan prestigio a su empresa, como pinches de cocina a quienes desarrollan tareas mucho más cualificadas, o como conserje a quienes realizan labores de seguridad de más responsabilidad y riesgo. Eso cuando paga, en un contexto social donde hasta el Estado tiene una deuda con sus trabajadores más directos, los empleados públicos, a cuenta de una retención-expoliación de una paga extra robada en el 2012.

Eso sí, cualquiera de esas empresas de hostelería, medicina, agropecuarias,  e, incluso, administración pública no tendrán empacho alguno en escupirme un cínico e informatizado correcto deseo de armonía y paz con un fondo de bolas de colores, cromatismo dorado y caro papel.

A semejante dislate le acompaña, otro año más, la incesante publicidad por todos los medios, de artículos creados para la felicidad artificial. No hablo de tráfico de drogas ilegales. Ni siquiera de tabaco y alcohol, con sus leves trabas al consumo y difusión. Ni siquiera de perfumes, joyas o juguetes que, con el producto, te proporcionan también fantasías sexuales,  status  o sexismo envuelto como valor añadido.  No hablo de ello porque hay gentes de mayor conciencia y sensibilidad ante estos temas que saben hacerlo mejor que yo. Aunque se las denoste  y sus lógicos reparos ante ello se califiquen como producto de la histeria.

No.  Me refiero a esa otra publicidad solidario-caritativa que no tiene empacho en promocionar ONG´s de ayuda a la infancia con el reclamo televisivo de una anciana asegurando a sus nietos que no come porque no tiene hambre, o ligando un proyecto de educación en África con una organización de carácter católico que regenta decenas de colegios privados, o asegurando que el sonido de un SMS es la trompeta anunciadora  del milagro consistente en que un bebé (negro, por supuesto, que estos no tienen derechos de imagen) resucita de su muerte anunciada por exótica enfermedad.  Analgésico para la conciencia a menos de 2 euros pildorazo; salvo condiciones excepcionales de tu operadora telefónica, claro...

Me refiero a esa publicidad que afea tu felicidad coyuntural  y, de inmediato, te ofrece el bálsamo que cura esa comezón en la conciencia. Me refiero a esa propaganda que no tiene reparo alguno en preceder  o suceder a otra que te recuerda que “la vida es chula” o que siempre tienes una casa a la que volver en Navidad.

Me refiero a esa publicidad caritativo-solidaria para la que las penurias del otro no son sino otro nuevo nicho (¡No me jodas! Lo llaman así, de verdad) de negocio.  Me refiero a esa canalla  carroñera que hace un modelo lacrimógeno del target   del hombre o mujer  que no compra medicamentos porque no puede y que , al fin y al cabo, como su enfermedad  es asintomática, parece que no pasa nada.

Me refiero a esa canalla  carroñera que hace del trabajador que raya el umbral de la pobreza  por lo miserable de su salario un afortunado productor porque  tiene un jefe que se infiltra, lo conoce  a él y su problemática,  se apiada (el verbo está muy bien escrito aquí) y, en un arranque de caridad cristiana o solidaridad postconciliar, le limosnea salvando así su alma (la del jefe cotilla) o su imagen empresarial.

Me refiero a esa canalla  carroñera que hace feliz solicitante de un crédito  al padre que se vé obligado a abrir los ojos de su hijo a la realidad cuando le dice que esa carrera que pretende estudiar no puede costearla. Ni siquiera en la Universidad Pública.

Me refiero a esa canalla  carroñera que hace una bella historia de amor y compadreo  del inmigrante que arrastra su mochila vacía de contenido material y que tan sólo puede mostrar unos brazos concertinos mientras infructuosamente trata de resguardar de la intemperie a un menor, con la única complicidad de  una manta  raída. Olvidando a los otros muchos que, junto a él, pasan la misma penuria sin haber tenido la suerte de que una cámara convirtiera su drama en portada de noticiario. Noticiario donde no se explicará que estos días habrá en mesas particulares de este país muchos más comensales que el total de  inmigrantes que acogerá España.

Me refiero a esa canalla  carroñera que hace de la persona sin hogar  un ejemplo  moralizante del lugar donde conducen conductas poco apropiadas y adicciones funestas. Esa misma carroñera canalla que los usará como figurantes a las puertas de comedores públicos en abigarrada y gráfica hilera de desventuras varias mientras informan del porcentaje de subida y/o recorte de prestaciones sociales.

En suma, hago alusión a esta ofensiva de amor y felicidad low-cost que, cual marea purpurina multicolor, pretende vendernos que si no hay gente alegre estos días, es porque no quiere. Que siempre habrá una familia que siente a un pobre a su mesa o quien done unas monedas para una beca de comedor o para encender una lucecita en un país a mayor gloria del santo fundador de la congregación tal o cual. Ofensiva de caridad y solidaridad, conceptos ambos ya casi sinónimos en función de las conveniencias religiosas o tinte ideológico del benefactor.

Caridad y solidaridad, el telón de humo adecuado para no hablar del derecho a la existencia  plena en función de necesidades,  habilidades y legítima búsqueda de la felicidad y bienestar personal y colectiva. Caridad y solidaridad como bálsamo de Fierabrás que  atenúa la necesidad terapéutica de sajar las infectas  heridas del cuerpo social que dan lugar a esta gangrena que, cual entremés, degustamos en especial cada día , entre el anuncio de langostinos y el las burbujitas doradas.

Algunos irreductibles, (hay quien diría irredentos) seguimos demandando, a contracorriente más que nunca en estas fechas, lo de siempre: 
Ni caridad, ni solidaridad. Justicia. 
Y déjate de bolitas de colores.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Citando en corto


¡¡QUE DIOS REPARTA SUERTE!!
No ha sido nunca propósito de este blog ver los toros desde la barrera. Ni aunque ello implicara que hubiera hule o que la propia casta impidiera tomar el olivo en busca de querencias más sencillas y cómodas. Ni aunque el trapío no sea el de tiempo atrás o se adivine algún revolcón tras el paseíllo.


SE ABRE LA PUERTA DE TORILES.

Nadie ha hablado de prohibir nada. No parece la cuadrilla de CAMBIAR HUESCA gente de recibir a Puerta Gayola. Tan sólo se han permitido observar cerca del tablero la realidad de un espectáculo y discrepar de lo que José María de Cossío definía como "no  tan sólo una diversión más o menos recomendable desde el punto de vista moral, o pedagógico, o estético, sino un hecho de profunda significación en la vida española y de raíces tan hondas y extensas que no hay actividad social o artística en que no se encuentren sus huellas". Nada menos ...
Y, para enredar más la lidia se han permitido una larga cambiada y plantear la posibilidad de un debate (1) que atañera tanto a la existencia del festejo de sangre y arena en sí mismo como al papel, dentro y fuera del coso, destinado a las manolas. 
Y todo ello ante el enfado del respetable, que agita profusión de pañuelos reclamando que continúe el ritual, y la prudencia del presidente de la corrida que ruega en silencio por una lluvia súbita que permitiera la suspensión del festejo.

CAMBIO DE TERCIO.
Ayuntamiento de Huesca. 17:00 horas. Rueda de prensa.
Yendo por derecho y tomando el toro por los cuernos, se aprietan los machos Carmen, Iñigo y Silvia decididos a parar, templar y mandar este esperpento de una afición indignada a tiempo y causa parcial. Para ello convocan rueda de prensa  a la hora taurina por excelencia: "a las cinco de la tarde; a las cinco en punto de la tarde",  como en su día escribió Federico.

Comienza Carmen con una serie, no podía ser de otro modo para quienes la conocemos, de naturales bien ejecutados. Firmes, claros, precisos y deleitándose lo justo en su ejecución.  La concejala por CH de medio ambiente y energía reitera con gallardía la intención de su grupo de poner sobre la mesa cualquier asunto que afecte a la ciudadanía y reclama el derecho que les asiste a no ser lapidados, insultados o amenazados en el propicio cobarde ruedo de las redes sociales. Y en ningún otro ...
También el derecho a su lugar bajo el tendido de los medios de comunicación, en pie de veracidad, es reclamado.
Termina la serie con un Remate Desdén en el que llama a la responsabilidad de todos los actores sociales para que el ejercicio a la disensión y la crítica pueda realizarse en libertad. 

El concejal por CH Iñigo, responsable de servicios sociales, se luce por Pedresianas. Mirando de frente y con gesto serio, afirma que la participación ciudadana y el diálogo son las claves de la actuación de este grupo. Nunca la imposición; nunca la prohibición.
Señala también que la NO TORO FEST y la Concentración antitaurina son eventos distintos, con protagonistas diferentes y en lugares y fechas dispares. En los que pueden coincidir, o no, las mismas gentes.
Lamenta el batiburrillo que se ha generado con ello, añadido a la infamia de considerar a las personas que acuden a estos actos como  violentas.
Requerido acerca de la moción que en unas horas presentará el PP solicitando una declaración por parte del alcalde acerca de los elementos identitarios de las fiestas de Huesca capital, en larga cambiada, remite al pleno a celebrarse en 24 horas, coso donde espera rematar otra buena faena.

Silvia prefiere los Estatuarios. Sin moverse, sin rectificar posición y con el movimiento de brazos justo, ejecuta una serie eficaz y vistosa. Que NO TORO FEST lleva tres ediciones celebrándose, que está dirigida para todos los públicos si bien en un principio se pensó en la gente más joven, que en esta ocasión habrá escenarios y barras aunque supone que mucha gente, fiel a la tradición, seguirá llevando su merienda y sus bedidas...
Y sobre todo que entiende que la ciudadanía oscense es pacífica y tolerante, que éste es un acto más entre el abigarrado programa festivo  y que forma parte de la normalidad.
La música la pondrán HAMMER (descarga brutal y poderosa donde las haya) el inconformismo y las ganas de vivir libres de SELENE y, como sorpresa final, The ALTOARAGÓN ALL STARS.


Termina la rueda de prensa. No ha habido derechazos y apenas algún adorno de abaniqueo; por supuesto, como es de esperar en estas gentes diestras en plazas aún más duras que la presente, ninguna traza de facilón macheteo.

Mañana los medios apuntillarán lo aquí dicho. Veremos si entienden lo de esta tarde como simple toreo de salón, como una espantá en toda regla o una faena digna de sacarlos a hombros de capitalista. A mí me ha parecido un intento bienintencionado de parar los pies y afrontar a pie firme la enésima embestida de quien busca enfrentar sensibilidades encontradas, posiblemente ocultando intereses bastardos, con el arma cobarde del bulo, de la infamia, del rumor... En la seguridad de que las opiniones menos documentadas son las que más fácilmente se difunden.

LA SUERTE SUPREMA.
Y es que, gentes de Cambiar Huesca, cada toro tiene su lidia. Y este entablerado al tópico cuya faena acometéis con responsabilidad, que no con miedo, tiene más intención que un toro marrajo. Pero recordad que no hay buen diestro sin buen banderillero y que la izquierda es la mano de verdad.
Y, sobre todo, tened en cuenta que el primer aviso ha sonado ya.
Es momento de coger los trastos de matar.(2)

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Notas a pie de página:
(1) DEBATE: palabra maldita como si de montera vuelta arriba se tratara.
(2) Habida cuenta de la incapacidad manifiesta en cuestión de comprensión lectora de algunos sectores embebidos por la polémica, me veo con una demanda por incitación a la violencia. UPS!!

sábado, 17 de enero de 2015

FCC y Huesca. Historia de un maltrato.


El acrónimo FCC es en esta ciudad sinónimo de falta absoluta de credibilidad, de incumplimiento a la palabra dada y de menosprecio continuado al acuerdo firmado. FCC tiene el triste honor de ser ejemplo de manual de insensibilidad social y de burla a la ciudadanía oscense.
Aún recuerdo (¡imposible olvidarlo!) cuando el pasado marzo llegó hasta mis manos un completo dossier, profusamento ilustrado con una decena de fotografías, que evidenciaba el grado de suciedad, de cochambre, de falta de higiene, de peligrosidad del local en el que FCC pretendía que sus trabajadores desarrollaran parte de su jornada. ¿Cómo no recordar esa inexistencia de vestuarios, el suelo encharcado, las paredes infectas, los baños impracticables, la instalación eléctrica incompatible con una actividad industrial...? Fotos que eran incontestables, que alcanzaron una enorme difusión  y que levantaron la liebre acerca de las prácticas empresariales de esta multinacional.

Pero eso no era nada; tan sólo la punta del iceberg. Tras ese cenagal putrefacto convertido en centro de trabajo de la empresa que, paradójicamente, debía satisfacer las necesidades de higiene y limpieza viaria de buena parte de nuestra ciudad, se escondía una realidad que fue aflorando de manera incontenible: trabajo sin convenio, sin estabilidad, sin derechos... Neoesclavismo del siglo XXI; sin paliativos.

Afortunadamente, las gentes que trabajan en este servicio bajo la losa de FCC no se amedrentaron. Ni aún cuando comenzaron en ese instante las amenazas, las represalias, las coacciones. Inspección de Trabajo y Corporación oscense fueron informados. Y comenzó la espiral: sanciones y multas a la empresa por incumplimientos; sanciones de FCC a trabajadores por razones a cada cual más inverosímil, en pueril actitud revanchista. Y vuelta a empezar.
Entretanto, una ciudadanía que se preguntaba las razones por las que se mantenía el contrato con una empresa que dejaba tanto (todo, en realidad) que desear; ciudadanía que, a la vez, se admiraba del empeño y la profesionalidad con la que cumplían su cometido los trabajadores. 
Trabajadores que negocian con la empresa y alcanzan la firma de un convenio que, muy lejos de ser un acuerdo modelo, permite al menos recuperar la esperanza en unas condiciones laborales algo mejores; esperanza abortada por los incumplimientos sistemáticos de la empresa que juega con la paciencia y la fragilidad económica de una plantilla que se verá abocada en varias ocasiones a huelgas ante la cerrazón de los dirigentes de FCC. Y una vez más la responsabilidad y buena fé de quienes limpian nuestras calles, que desconvocan una y otra vez movilizaciones ya previstas en repetidamente traicionados votos de confianza en el cambio de rumbo de la empresa.

Hasta que la situación estalla a finales del año pasado y la tan largamente demorada huelga se convoca y ejecuta. De la manera y en las fechas que la representación sindical estima oportunas. (¡¡faltaría más...!!)
Y es cuando la falta de sintonía de FCC con la realidad sube otro escalón. No le basta con incumplir sistemáticamente lo acordado tanto con su cliente externo (Huesca; y, por ello, toda su ciudadanía) como con sus trabajadores. Ahora, además, pretende que éstos acallen su voz y que, si han de convocar cualquier movilización, lo hagan en tiempo y forma que a la empresa le plazca. Y que se hurte a la ciudadanía el derecho a ser informados acerca de su actuación, bajo pretexto de daño a los intereses de la empresa. Y, además, que se indemnice el sufrimiento causado a la misma con cerca de seis mil euros que, AMENAZA, pueden ser más si de la conflictividad laboral que ha propiciado en su seno pudieran derivarse nuevas sanciones, multas y/o la rescisión del contrato con el ayuntamiento.
En este punto resulta obvio destacar que entran en conflicto dos intereses: por un lado, los de la todopoderosa FCC, empecinada en tratar esta ciudad como neocolonial territorio conquistado y, por otro lado, los intereses de la ciudadanía. Una ciudadanía interesada en recibir un servicio adecuado que satisfaga las necesidades de limpieza viaria y , como  parte de la anterior, una ciudadanía que, además, en su doble vertiente de ciudadanos y trabajadores de FCC, aspira a unas dignas condiciones de trabajo.
Afortunadamente no estamos en la Barcelona de Martínez Anido; unos procedimientos empresariales han sido sustituidos por otros, pero el amedrentamiento, la coacción y la presión sin límites  siguen estando en la genética de algunos somportamientos. Eso parece ser, al hilo de las última maniobra de FCC, entonar un victimista y plañidero canto al "desproporcionado daño que se le ha causado" en forma de denuncia de la huelga por "abusiva" y novatoria; discurso que no resiste el mínimo análisis a la vista de la trayectoria de FCC en esta ciudad, si bien debemos admitir que en cuanto a conductas abusivas es FCC quien tiene un máster y sobrada autoridad en la materia.

Este lunes, un nuevo capítulo. Acto de conciliación en el SAMA y enroque decidido y firme de los trabajadores de FCC que no van a permitir bozal alguno. Y una administración municipal que debe dejar de escudarse en el tan manido pretexto del conflicto laboral entre dos partes y asumir su papel protagonista en la defensa de los intereses y el bienestar de sus administrados; también, y de un modo muy firme en esta ocasión, salvaguardando con una sensibilidad especial los de sus administrados trabajadores de FCC.


sábado, 10 de enero de 2015

CHARLIE somos todos; pero unos más que otros.


Contre nous de la tyrannie
L'étendard sanglant est levé
Entendez-vous dans nos campagnes
Mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans vos bras.
Égorger vos fils, vos compagnes!

La Marseillaise. 1792. Rouget de Lisle.







La libertad de expresión no existe.
Hay quien sigue creyendo que ejercer la libertad de expresión es hablar, debatir, crear y comunicar; pero no es así.
Eso tan sólo es una parte; el aspecto inicial únicamente. Lo que garantiza el derecho a ejercer eso que llamamos libertad de expresión (y que interesadamente hay quien lo liga de manera quasi-absoluta a una profesión o a la consecución de una licenciatura específica como si para ser libre, o intentarlo, debiera ser preciso estar en posesión de un título expedido por la autoridad académica y política al uso) es el hecho de no ser molestado por haber osado a expresarte. No ser molestado de ninguna manera; ni con ostracismo, ni con represalias personales, laborales o familiares, ni con amenazas , "consejos no solicitados" y, por supuesto, aún menos con cárcel, tortura o muerte.

El "¿Por qué no te callas?" (con tono nasal o no), el "¡Achanta la mui!" (tan racial él) o el tan contundente "isilik eta kitto" son algunas de las fórmulas recurridas por los que no toleran la libertad; la de los demás, aclaro.
Liberticidas que apuntan ya maneras y que desbrozan la senda a seguir con marañas de comentarios, infundios, llamamientos al buen gusto y no perder las maneras, reflexiones éticas de baratillo y sospechas varias buscando, de facto, la complicidad de los tibios, la aquiescencia de eso que llaman la opinión pública en una mantra final que puede ir desde el "algo habrán hecho" al "parecía que se lo iban buscando".

Siempre los buenos vecinos, los que buscan explicación a la barbarie, los que llegan a justificar el terror en función de la sensibilidad herida de los asesinos, sensibilidad unida a muy determinadas confesiones religiosas e ideologías patrioteras, como si en ellas se contuviera la quintaesencia de la fragilidad personal, cuando lo que se ocultan son intereses bien distintos.
Denuncias, exilio y/o cárcel por secarse el sudor con un paño (evito aquí vocablo trapo) coloreado al rojigualdo modo en el transcurso de una obra teatral o arrancado de un balcón (ikurriña style) en el transcurso de unas fiestas; persecución por cocinar un cristo, por mostrar una cabeza de cerdo en una cruz, por exhibir unas fotos de carácter pornográfico que pueden recordar imágenes de la iconografía religiosa...
O amenazas de bomba por proyectar Jesucristo Superstar. O intento de multa por publicar una caricatura de una real pareja real realizando el acto que constituye el eje básico de la monarquía: engendrar para heredar, follar para perpetuar y perpetuarse...

Antes, no hace tanto, en nombre del auténtico Dios verdadero; hoy, en nombre de Alá el Grande. Siempre lo mismo; el sentimiento religioso y el patriotero son terreno fértil para exacerbar las sensibilidades que degeneran en carnicerías, autos de fe, inquisiciones varias, guerras, bloqueos económicos o sharias.

En unas horas, París será recorrido por una manifestación, a priori, multitudinaria. En ella se encontrarán dirigentes, también, del gobierno español, representantes de un Estado que puede calificarse de todo menos de laico. Mandamases de una España que mantiene en su código penal un artículo, el 525, que recoge (afortunadamente con escaso éxito penal) el delito de escarnio con  una pena de ocho a doce meses de multa para quienes ofendan los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, haciendo de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias. Legisladores de un país que amenaza con leyes mordaza y reprime expresiones de descontento popular bajo el pretexto de garantizar los derechos de TODA la ciudadanía, bajo la falacia siempre de la dicotomía LIBERTAD - SEGURIDAD.

En unas horas, París será una riada de gentes sinceras que empuñarán lápices, bolígrafos y cámaras fotográficas junto a los mismos que les impiden realizar su vocación informativa en múltiples ocasiones; pero todo vale: quizás hasta la mayor representante de la xenofobia francesa se permita una foto con el cartelito de JE SUIS CHARLIE y apelando a La Grandeur de La France mientras pide la resurrección de la guillotina.

Y tras la catarsis, volverá la rutina. El mensaje ha sido claro: ejercer la libertad es caro; no es un producto ya pagado, sino que su precio varía según las coyunturas. Y, aunque nos creamos libres para opinar, decir y comunicar, es tan sólo una ilusión. Y esto es algo que estará presente en el próximo dibujante (y en su editor, en su director, en el conserje de su medio ...) que haga una caricatura del profeta, en el próximo fotógrafo que capte el momento en el que el descerebrado de uniforme se pase tres pueblos, o en el blogero que denuncie la falta de transparencia de sus munícipes...

Pero ni aún así podrán con nosotros; porque Mahoma volverá a ser objeto de humor, sátira y crítica, , porque los obispos tapa-pederastas volverán a ser denunciados, porque los cops que abusen de su autoridad seguirán siendo reflejados en blogs y redes, porque los chanchullos del concejal corrupto aflorarán y porque no habrá cuchillo de degüello, arma de fuego, amenaza de multa o prisión que pueda parar a quienes tienen por lema en la vida "LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES"

Y es que CHARLIE somos todos; pero unos más que otros.

lunes, 4 de agosto de 2014

Cebollas amargas

25.07.2014.- Huesca. Sede de CCOO.
Ya estuvieron ayer, me dicen; y se les acompañó a Inspección de Trabajo a formular una denuncia.Y hoy han vuelto buscando refugio y orientación.
Mohsen y Sahim Riazaty Riazaty. Iraníes residentes en España desde hace más de dos décadas; nacionalizados españoles. 48 y 25 años. Padre e hijo. Esclavos ...
La parte de su historia que nos ocupa arranca en Valencia donde sobreviven como jornaleros del campo. Se cruza en su camino un ecuatoriano, un tal Wilmer F.A. (los datos exactos de los protagonistas obran en mi poder aunque de momento, por una cuestión elemental de prudencia no los hago públicos) que les hace una oferta de trabajo. Envenenada oferta que implica el pago previo de 300 euros por persona en concepto de vivienda y transporte; curiosa oferta ésta que casi antes de comenzar a desarrollarse recuerda tanto la trata de seres humanos.

Mohsen y Sahim Riazaty Riazaty

El viaje a ninguna parte se inicia primeros de este mes (julio de 2014) en el que son trasladados en una furgoneta junto a otras dos personas por el tal Wilmer y una tal Eulalia, su socia. Desde Valencia a Usón, a una casucha sin electricidad y de techo destartalado. Sobrevivirán en ese lugar cinco días sin que el "empresario" les provea de comida ni lugar de descanso (duermen en el suelo). Adecentando la chabola - mazmorra, realizando tareas de desescombro en la misma y tratando de adecuarla (?) para la próxima hornada de jornaleros-esclavos.

Tras esos días, son nuevamente transportados. Esta vez a Grañén donde los desembarcan en un piso que deberán adecuar. Piso al que , días después, llegarán hasta diecisiete personas. De nuevo, el suelo como colchón y el hambre de la desatención del emprendedor como único alimento.
Y comienzan las jornadas de trabajo en el campo. De 04:30 a 18:30 con breve parada para que cada cual coma de lo que haya traído por su cuenta. Cortando, recogiendo y disponiendo en paléts cebollas; cebollas amargas...

Como si la jornada no fuera especialmente extenuante, al término de la misma el segundo día Mohsen es abandonado en mitad del campo para que vigile la fortuna del patrón.Abandonado, sin agua, sin comida, sin luz...
Las condiciones y el maltrato se endurecen cuando aparece Wilmer en el piso con documentación que insta a que sea firmada de manera inmediata: unos contratos de trabajo a nombre de una conocida empresa, las renuncias al reconocimiento médico (en valenciano éstas) y una declaración falsa en el sentido de que han recibido protección solar y otros equipamientos para el ejercicio de su labor. Veo las piernas de Mohsen y Sahim; acribilladas por picaduras de insectos, amenazando infección. Indescriptible.

Wilmer se va. Sin las firmas de estos dos trabajadores. Volverá horas después; de madrugada y a golpes, patadas y empujones forzará el registro de las dos mochilas que estos hombres portan como único bagaje. Amenazando e insultando. Buscando los documentos aunque sea sin firmar. Infructuosamente, porque Mohsen los lleva ocultos en su ropa interior. A empujones impedirá que Mohsen salga de la vivienda y, harto de buscar en vano la prueba documental de la explotación de estas gentes, los expulsará de la vivienda de las maneras fácilmente imaginables y los instará a esperarle esa misma tarde noche en la calle.

Mohsen y Sahim temen por su integridad y huyen. Campo a través hasta Albero Bajo donde acceden a un autobús. Hasta llegar a Huesca.
Lo primero que hacen es acudir al sindicato buscando asesoramiento que termina en una denuncia ante Inspección de Trabajo.
Y al día siguiente, a la Guardia Civil. Que del relato de los hechos se desprende mucho más que una cuestión laboral. Y mucho más que un asunto de faltas por amenazas y coacciones.
Y mientras ésta y alguna otra denuncia previa de la misma índole, que conocemos se ha producido, se solventan, Mohsen y Sahim sobreviven en las calles de Huesca; esperando justicia y reparación. A un centenar escaso de kilómetros, compañeros suyos en situaciones similares continuarán estos últimos días de recolección recogiendo y cortando cebollas; cebollas amargas...

Pero este blog tiene como irónico titular "Haciendo amigos". Y no estaría bien dejar estas líneas sin mencionar, al menos, el nombre de la empresa bajo cuyo paragüas (presuntamente de momento) se han producido los hechos. Se trata de LOUMAN  Pirineo SL con sede en Agustins 17 de Lérida y cuya actividad principal es (evitaré aquí hacer comentarios) el "cultivo de cereales".

NOTA FINAL: En la actualidad (en el momento de escribir estas líneas) Mohsen y Sahim continúan en nuestra ciudad. Buscando trabajo que los permita mantenerse en tanto en cuanto se solucionan las cuestiones arriba denunciadas.
Trabajo en el campo, como fisioterapeutas (tienen la titulación pertinente) , traductores de idiomas varios, en hostelería, lo que sea ... Me permiten que indique aquí sus números de teléfono por si de ello pudiera salir algún contacto fructífero.

Mohsen: 639911764
Sahim:   693355054

lunes, 7 de julio de 2014

CONTRA LA MORDAZA


El secundar una jornada de huelga no es gratis. Como no lo es tampoco tener una actividad sindical conocida, tatuaje perpetuo y perpetuamente visible que supone desventajas, no siempre obvias, en una sociedad basada en el vasallaje al poderoso y el temor a significarse por lo que pueda pasar.

Secundar una jornada de huelga o ser activo sindicalmente no es gratis. No basta con soportar el gansterismo empresarial  que ya no necesita pistolas para ejecutar su voluntad porque basta con una mirada reprobatoria para conseguir sus objetivos de desmovilización y extensión del terror. No basta con aguantar las molestias, imposiciones absurdas/caprichosas o provocaciones de los uniformados y bien pagados monopolizadores de la “única violencia legítima”. No basta con hacer un ejercicio de paciencia intelectual cuando te comentan eso de la presunción de veracidad de unos (los y las de siempre) sobre el resto (debe ser eso de iguales sí, pero dentro de un orden). No basta con tener la absoluta certeza de que, al poco tiempo, puedes recibir una notificación de apertura de expediente gubernativo, inicio de proceso de instrucción penal o carta de despido.

No basta con todo ello. Al menos a algunas personas no les basta para reblar, “moderar” actitudes y, en suma, claudicar. Más bien al contrario, parece ser que estamos llegando al punto de inflexión en el que, quizás, comienza a hacerse realidad eso de que “el miedo cambia de bando”. Y que cada vez hay más brazos para levantar las banderas, tantas veces abatidas y tantas veces vueltas a izar, del derecho a la felicidad (en la vertiente que cada cual desee entender).

Pero el gestor del miedo y del estado social de penuria en el que nos encontramos persiste (tampoco se le puede exigir mucho más, me temo, a la vista de la insensibilidad social de la que alardea) en una estrategia de represión y amordazamiento del sector más crítico y combativo. Parece no entender que cuando la venda cae y te permite ver la realidad, no hay mordaza capaz de impedirte gritar y denunciar. Desde el ordenador (que importa menos, pero también) o desde la calle en los formatos más firmes y contundentes; que eso sí que les molesta.

Hace escasas fechas se realizó en la madrileña plaza de Callao una concentración para denunciar la represión antisindical y el intento de bloquear, de facto, el derecho a huelga. Varios centenares de sindicalistas están, o han sido recientemente, imputados por delitos (síntoma de auténtica ceguera partidista) sin pruebas, sin testimonios creíbles …

En breves fechas, será el 9 de Julio, en nuestra ciudad se realizará una concentración con idéntico fin. Porque también en nuestra ciudad tenemos ejemplos de ello; desde el delegado repetidamente enjuiciado por faltar al honor de los reyezuelos de la Osca profunda hasta el imputado por atentar  “por poderes” contra la consejera de educación disparando (con una cámara fotográfica) y documentando una concentración contra la política educativa de la susodicha, pasando por los trabajadores de un conocido establecimiento hostelero fulminantemente despedidos por constituir una sección sindical. Sí, también conocemos en esta ciudad el concepto de represaliado sindical.

Vivimos momentos especialmente delicados en el mundo laboral. A las cada vez mayores ofensivas, jurídicas y penales, se ha unido una estudiada campaña de descrédito de todo aquello que tenga un aire sindical. La razón no puede ser más clara: el sindicalismo de clase constituye la línea roja, el último baluarte de defensa que nos separa del salvajismo de los neoesclavistas.
Para ello todo vale. La metodología empleada aúna una mezcolanza infecta de verdades a medias, afirmaciones rayanas en la calumnia más vil y demagogia, así como  la utilización  de una clá en los ranciosmedios afines que provoca vergüenza por lo obvio.  

Entretanto, y merced a esas prácticas, algo más de trescientos hombres y mujeres, gentes que vencen su miedo día a día, aguantan la tortura sicológica de estar señalados para un castigo futuro más o menos próximo. Multas o, ¡increíble!, cárcel por participar en jornadas de huelga y ejercer un derecho reconocido en esta prostituida constitución del 78, pasaporte a la impunidad para los reconocidos autores y mantenedores de la dictadura, y nueva cadena que subyuga a las clases populares a un estado de obediencia sumisa impensable en gentes libres.

Porque la realidad es terca; terca y, además, incontestable. Nos han precarizado, nos han empobrecido, nos han engañado, han hipotecado el futuro de los que nos siguen, nos han excluido, nos han acercado peligrosamente a puntos de no retorno…

Y trescientos hombres y mujeres se han enfrentado. Trescientos sindicalistas que no deben ser abandonados ni provocar nuestra indiferencia. Entre otras razones porque su causa es la nuestra, sus sufrimientos acompañan los nuestros y, sobre todo, porque son  de los nuestros. Con los matices que se quiera, pero de los nuestros.